1987.Este proyecto educativo se inicia en La Serena, el año 1987, con la creación del Jardín Infantil Pierrot, como respuesta a las necesidades, intereses y preocupaciones de las niñas y niños, y de sus familias, en cuanto a una educación favorecedora de sus potencialidades de desarrollo a través de un óptimo proceso de aprendizaje, siguiendo la propuesta educativa de Reuven Feuerstein.  En virtud del trabajo realizado, los padres solicitan la continuidad del proceso con un Colegio, lo que se concretó en el año 1992.  Esta primera etapa se desarrolla bajo la modalidad de colegio particular pagado.

En el año 1996, la comunidad educativa reestructuró los planes y programas operacionalizando las directrices ministeriales y dando mayor forma al proyecto educativo con sus propias características curriculares: un curriculum centrado en el aprendizaje mediado y en la modificabilidad cognitiva y afectiva de los/as alumnos/as. El Proyecto Educativo considera que todos/as los alumnos/as pueden tener, en su desarrollo, necesidades educativas especiales y no solo aquellos/as que las manifiestan explícitamente, razón por la cual todos/as necesitan ser tratados/as y educados/as atendiendo a sus propias características y diversidad particular; igualmente, asume que todos propenden a aprender por lo que sólo se necesita de una enseñanza intencional, significativa y trascendente para guiarlos en la construcción de su propio aprendizaje.

2002.Considerando la importante demanda de matrícula, la dificultad de muchos apoderados para el cumplimiento de sus deberes económicos, unido a la segregación que impone el pago de mensualidades, se genera un cambio de modalidad de financiamiento accediendo a los recursos que el Estado ofrecía, mudando a la condición de establecimiento particular subvencionado.  Este cambio, al mismo tiempo que aumentó la matrícula, generó un impacto en la cultura organizacional escolar, hasta ese momento propias de una escuela pequeña, con las características de selección inmanentes a un colegio particular pagado.El sentido de pertenencia e identidad construido en la convivencia se ve modificado por este aumento y recambio de matrícula, lo que no pocas veces fue visto como una “amenaza” o tensión gravitante.

Es de destacar que si bien hoy en día conceptos tales como diversidad e inclusión son habituales en el discurso educativo, hace treinta años atrás constituían una excepción muchas veces “ruidosa” para la cultura imperante.  Es de relevar que el Colegio Pierrot ha mantenido una fundamentación teórico-metodológica como centro de su proyecto, lo que le ha impreso una identidad propia al margen de criterios de propiedad de capital.  De ello dan testimonio muchos de los profesores que han pasado por la organización, así como la actividad de extensión que mantuvo por algunos años, como los Encuentros Pedagógicos.[1]  Si bien la experiencia pedagógica tuvo un destacado desarrollo, la marcha administrativa y financiera ha tenido a lo largo de su proceso importantes reveces que han lastimado a la organización en su conjunto.

La situación de dependencia con el Ministerio de Educación se presenta como una relación paradojal.  Si bien el establecimiento se sostiene con esos recursos, los errores organizacionales son sancionados económicamente, lo que en el caso del Pierrot, le ha orillado hacia el clásico círculo perverso de la pobreza, en el sentido de la auto-reproducción de las condiciones que mantienen un statu quo.  El esfuerzo por mantener el proyecto, no obstante los excesivos costos financieros, ha mermado un desarrollo significativo en otras áreas.  Sin embargo, es tal vez una “tradición” e identidad ya asentadas la razón de que el proyecta se mantenga vivo, a pesar del sombrío panorama económico de muchos momentos.  Este panorama ha transformado la continuidad del proyecto en una incertidumbre crónica.

2016.En un proceso nacional de reforma hacia la educación pública, el Colegio Pierrot cambia de modalidad, esta vez como Colegio Subvencionado bajo la modalidad Gratuita. En razón de la composición de su matrícula, y del persistente retraso o abandono de muchos apoderados en el cumplimiento de su obligación en el pago de mensualidades, esta posibilidad se presentó como la más sustentable para la continuidad del proyecto. Adscribiendo a las exigencias legales de este nuevo contexto, nace la Corporación Educacional AUREA, creada para la administración del proyecto educativo, sin fines de lucro, compuesta por un conjunto de sostenedores.

No obstante el recambio a este nuevo sistema de educación pública, el colegio arrastra las luces y sombras de una historia de tres décadas.  En este contexto, se establece un redoblado esfuerzo en el orden financiero, reforzando los mecanismos de supervisión y control, para cautelar un redireccionamiento de la energía hacia otros aspectos que potencien el quehacer en el aula (siempre hacia un ambiente “activo modificante”).

[1] Estos encuentros de reflexión pedagógica reunían invitados tanto nacionales como extranjeros, abordando distintas temáticas.  Cita anual de amplia convocatoria.